Aumento salarial para los municipales de La Plata
Los trabajadores municipales cobraran un 10% de aumento y de esta manera, su remuneración llegara a casi 400 mil pesos
EL Intendente Julio Alak anuncio con bombos y platillos el aumento del 10% para los empleados municipales de la ciudad de La Plata, de esta manera el sueldo ascendera a casi 400 mil pesos.
28 de Enero de 2026
El intendente de La Plata, Julio Alak, regresó de sus vacaciones y eligió anunciarlo con bombos y platillos: un aumento del 10% para los empleados municipales. La noticia fue replicada por medios oficiales como si se tratara de un acto de justicia social, de una conquista histórica, de un gesto de cuidado hacia los trabajadores. Pero cuando se baja del relato a la realidad, el número desnuda otra cosa: salarios de pobreza.
En diciembre, un empleado municipal cobraba alrededor de 348.285 pesos de bruto. Con los descuentos, el ingreso real se reducía a unos 328.116. Con el “aumento” anunciado, ese trabajador llegará con suerte a los 400.000 pesos en el bolsillo. Cuatrocientos mil pesos por mes para vivir. Para comer, alquilar, viajar, vestirse, criar hijos, pagar servicios. En la Argentina de hoy, eso no es un logro: es una condena.
Un trabajador municipal se acercó a la redacción de Diario Identidad con una pregunta simple y demoledora: si quienes anuncian estos aumentos con tanto entusiasmo podrían vivir un solo mes con ese sueldo. No un discurso, no un slogan, no una conferencia de prensa. Vivir. Pagar todo. Llegar a fin de mes. La respuesta está a la vista.
Mientras se celebra un 10% que no saca a nadie de la línea de la pobreza, la ciudad de La Plata atraviesa una crisis profunda. Hay alerta sanitaria por hantavirus, proliferación de roedores, basura acumulada en barrios enteros y un abandono que ya no se puede disimular. La inseguridad golpea todos los días: asaltos, entraderas, robos violentos. El miedo se volvió rutina para los vecinos.
Frente a ese escenario, la respuesta del intendente no es un plan integral de seguridad ni políticas de prevención. Es una idea tan costosa como ineficaz: enrejar el Bosque. Millones de pesos para encerrar un espacio público, mientras los trabajadores municipales apenas sobreviven con sueldos indigentes y la ciudad se degrada a cielo abierto.
El contraste es obsceno. Aumento mínimo para quienes sostienen el funcionamiento cotidiano del municipio. Inversión millonaria para una medida cosmética que no resuelve la inseguridad. Vacaciones en Aruba por un lado; empleados que no llegan a fin de mes por el otro.
Después hablan de cuidar a los trabajadores. Se llenan la boca oponiéndose a reformas laborales en nombre de la justicia social. Pero pagan salarios que no alcanzan para vivir. Salarios que empujan a la precariedad, que ubican a los empleados municipales en una situación de pobreza estructural, maquillada con anuncios oficiales.
El 10% no es un aumento. Es una burla. Y festejarlo como un logro, en una ciudad atravesada por el abandono, la inseguridad y la miseria salarial, es una falta de respeto. La pregunta sigue en pie, incómoda y sin respuesta: ¿quién puede vivir con 400.000 pesos por mes? Y, sobre todo, ¿quién se anima a decir que eso es cuidar a los trabajadores?
