Del amor eterno, al inevitable desgaste
Se termino el amor: Mauricio Macri y Juliana Awada, la pareja que parecía indestructible, se separo
Quince años, una familia ensamblada, una presidencia y una imagen de solidez que parecia eterna. Pero incluso las historias más perfectas tambien se terminan.
11 de Enero de 2026
Después de quince años juntos, Mauricio Macri y Juliana Awada decidieron separarse. La decisión fue tomada antes de las fiestas de fin de año, aunque eligieron cerrar el 2025 unidos, en familia y con respeto, como una forma de honrar la historia compartida y el vínculo que los sostuvo durante más de una década.
Fueron, sin discusión, una de las parejas más icónicas del poder argentino. Glamour, elegancia, exposición permanente y una imagen pública que parecía a prueba de todo: la del expresidente y la ex primera dama que atravesaron campañas, gobierno, derrotas, viajes y escenas familiares que quedaron grabadas en la memoria colectiva. Si ellos se separan, puede separarse cualquiera.
La historia comenzó lejos de la política y cerca de lo cotidiano: un encuentro casual, una charla que encendió el flechazo y una relación que avanzó rápido. Convivencia, casamiento, una hija en común y una familia ensamblada que siempre fue mostrada como refugio y fortaleza. Durante años, la complicidad fue la palabra que mejor definió el vínculo.
Con el paso del tiempo, la exposición constante, los cambios personales y el desgaste propio de haber vivido todo bajo la lupa pública empezaron a marcar grietas. Desde fines de 2024 los rumores se volvieron insistentes: viajes por separado, silencios en redes y apariciones individuales que alimentaron versiones de crisis. Hubo intentos por desmentirlas y preservar la intimidad, pero el desgaste ya estaba instalado.
La crisis fue real y profunda. Durante más de un año evaluaron el futuro del vínculo, hablaron, revisaron la historia y entendieron que el amor había cambiado. La decisión de separarse fue consensuada, sin escándalos, priorizando el respeto mutuo y el cuidado familiar.
Hoy cada uno sigue su camino. Él, enfocado en viajes y proyectos personales. Ella, acompañada por su familia y su círculo íntimo. Queda el recuerdo de una pareja que representó poder, estilo y estabilidad, y la confirmación de una verdad inevitable: ni el glamour ni la política blindan al amor del desgaste.
Hubo amor, mucho amor. Pero incluso las historias que parecen eternas también pueden terminar.
