Una transferencia de apenas 500 dólares puede parecer irrelevante, pero cuando sale de la cuenta de un pederasta condenado como Jeffrey Epstein y termina en la de una figura emblemática de la moda rioplatense como Roberto Giordano, deja al descubierto una trama que huele a podredumbre. Documentos desclasificados de la megacausa contra el financista estadounidense muestran que en 2006 salió dinero desde una cuenta de Epstein en JP Morgan con destino a una cuenta bancaria del estilista en Punta del Este, el mismo balneario donde Giordano reinaba con desfiles televisados, champagne, cámaras y un jet set que siempre prefirió mirar para otro lado. No se trata solo de una cifra: es la prueba de un contacto, de un mundo compartido, de un circuito de poder y glamour donde las fronteras entre el espectáculo y la explotación fueron, como mínimo, difusas. Los archivos también recuerdan que Epstein estuvo en Uruguay en diciembre de 2016 y que planeaba pasar por Punta del Este, mientras intercambiaba correos con figuras internacionales; al mismo tiempo, Giordano radicado allí en sus últimos años cargaba con condenas por defraudación al Estado y falta de pago de aportes laborales, otra señal de un personaje acostumbrado a moverse al filo de la ley. Mientras en la pasarela brillaban modelos y celebridades como Mirtha Legrand, en los sótanos del sistema financiero se movía dinero de un hombre acusado de abusar y traficar menores en todo el mundo. La pregunta incómoda es inevitable: ¿qué sabían y qué eligieron no ver quienes compartían ese círculo? Y acá la reflexión golpea más fuerte: durante décadas la industria de la moda naturalizó que chicas de 12 años, como Pampita o Nicole Neumann, fueran exhibidas como “lolitas”, adultizadas antes de tiempo y lanzadas a un ambiente plagado de hombres con poder, dinero y contactos. ¿Hasta qué punto la ambición, el aplauso y la pasarela justifican exponer a menores a ese mundo? ¿Dónde estuvieron los padres, los productores, los medios y los diseñadores cuando había que protegerlas? Si hoy descubrimos que figuras locales estaban, al menos tangencialmente, cerca de un pederasta como Epstein, no alcanza con indignarse: hay que revisar una cultura entera que convirtió la juventud extrema en mercancía. ¿Qué pensás de esto?
Giordano, Epstein y el lado oscuro de jet set
Los 500 dólares que salpican al difunto Giordano
Una transferencia de hace 20 años expone vinculos incómodos y reabre preguntas sobre poder, moda y menores.
3 de Febrero de 2026
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