Los vecinos se sienten abandonados
Los Platenses son rehenes de los delincuentes
Los ciudadanos Platenses atraviesan dias de terror. La inseguridad dejo de ser una estadistica abstracta para convertirse en la respiracion diaria de los vecinos
8 de Diciembre de 2025
La Plata: Los ciudadanos de la ciudad de La Plata son rehenes de los delincuentes
Por: Diario Identidad
La Plata atraviesa días de zozobra que ya nadie puede disimular. La inseguridad dejó de ser una estadística abstracta para convertirse en la respiración diaria de los vecinos, que viven con la sensación permanente de que en cualquier momento algo puede pasar. Desde hace dos semanas, la redacción de Diario Identidad recibe mensajes, llamados y visitas de comerciantes y residentes de la Zona Norte que buscan ser escuchados y que piden, casi con desesperación, que alguien tome las riendas de una situación que se volvió insoportable. El miedo ya no se esconde: se comparte para intentar encontrar una salida.
La semana pasada, una joven empleada del restaurante ubicado en 3 y 38 fue asaltada cuando salía de trabajar. No tuvo tiempo de reaccionar; el ataque fue rápido, violento y la dejó temblando. Al día siguiente, como si la impunidad fuera una sombra que avanza sin pausa, ladrones entraron directamente al mismo restaurante y se llevaron lo que pudieron. Ni la luz del día ni el movimiento de la zona alcanzaron para frenar la embestida de la delincuencia.
A metros de allí, y casi como preludio de lo que ocurriría después, intentaron abrir la persiana metálica de la peluquería y centro de estética ubicado junto a la dietética de calle 2 entre 38 y 39. Los comerciantes describen el mismo modus operandi, maniobras rápidas, cortinas forzadas, ventanas violentadas y local tras local transformado en blanco fácil. Dicen que están “barreteando todo”, que ya no importa si es un comercio grande o pequeño, y que se llevan desde dinero hasta herramientas y maquinaria de trabajo. La sensación de desprotección es total.
Pero el punto de quiebre llegó ayer, cuando dos robos ocurrieron en cuestión de horas. Primero fue la peluquería de calle 2, entre 37 y 36, donde los ladrones irrumpieron sin titubear. Más tarde, ya entrada la tarde, el golpe fue contra la dietética de 2 entre 38 y 39. Hoy, la dueña del comercio se acercó a Diario Identidad con un video que expone sin filtros la crudeza de la escena. Se ve al ladrón moverse con absoluta tranquilidad, como si estuviera en su propia casa, revisando estantes, vaciando cajas, robando la computadora y cargando mercadería sin ningún apuro. La imagen, más que un registro, es un testimonio de la impunidad extendida que corroe la tranquilidad del barrio.
Los vecinos aseguran que lo que se conoce es apenas una parte de lo que realmente ocurre. Muchos hechos no se denuncian por cansancio, por descreimiento o por la sensación de que nada cambia. Otros nunca llegan a tomar estado público, pero se cuentan en voz baja entre comerciantes que ya no saben si mañana podrán abrir sus persianas sin encontrar su local destruido. La bronca se mezcla con la resignación, y con un temor que se volvió cotidiano.
En ese clima, comienzan a organizarse para reclamar, para exigir presencia, para pedir que quienes deben cuidarlos no sigan mirando hacia otro lado. La sensación compartida es que quienes deberían garantizar seguridad los están dejando solos, expuestos, vulnerables. Y eso, dicen, los empuja a un límite peligroso: el de sentirse obligados a asumir por su cuenta tareas que corresponden al Estado.
La reflexión que repiten en cada diálogo es la misma: hoy le tocó al de al lado, mañana puede ser cualquiera. El barrio entero está en riesgo. Nadie está a salvo. Y mientras la inseguridad sigue golpeando sin tregua, la pregunta que flota en cada cuadra es cuándo llegará el día en que alguien realmente los cuide.
