La diferencia entre el casco y la periferia
Tolosa: la basura se junta con camionetas destruidas y trabajadores sin elementos de proteccion
Vecinos de Tolosa acercaron a Diario Identidad imagenes que exponen la precariedad extrema con la que el municipio de La Plata recolecta residuos en la periferia, vehículos en ruinas, trabajadores sin protección y salarios que no alcanzan para vivir dignamente.
10 de Enero de 2026
Vecinos de Tolosa se acercaron a la redacción de Diario Identidad para entregar una serie de fotografías que muestran, sin margen para la interpretación, cómo se realiza la recolección de residuos en distintos sectores del barrio. Las imágenes revelan una camioneta visiblemente destruida, sin condiciones mínimas de seguridad, desde la cual trabajadores municipales juntan la basura parados sobre bolsas, expuestos a caídas, cortes y todo tipo de accidentes, sin guantes ni elementos de protección básicos.
Según relataron los vecinos, mientras en el casco urbano de La Plata hasta la zona de 32 circulan camiones recolectores en condiciones normales, en la periferia la realidad es otra: vehículos improvisados, obsoletos y peligrosos, que convierten cada jornada laboral en una ruleta rusa. No se trata de un hecho aislado ni de una excepción, sino de una práctica habitual que parece naturalizada.
A esta situación se suma un dato que Diario Identidad ya expuso en más de una oportunidad: el salario. Los trabajadores municipales cobran alrededor de 328.000 pesos mensuales. Por ese ingreso, arriesgan su integridad física todos los días, viajando colgados, parados sobre residuos, manipulando basura sin protección y subiendo y bajando de camionetas que no deberían estar en la calle.
La pregunta es inevitable. Si un trabajador cae de esa camioneta, si se corta con un vidrio, si sufre una lesión grave, ¿quién responde? ¿Quién se hace cargo? ¿Dónde queda el discurso oficial sobre los derechos laborales, la dignidad del trabajo y el cuidado del empleado municipal?
Las fotos tomadas por vecinos de Tolosa y enviadas a esta redacción no solo muestran un sistema de recolección precario. Exponen una forma de gestión que parece tener trabajadores de primera y de segunda, zonas visibles y zonas descartables. Y dejan flotando una pregunta incómoda que nadie en el Palacio Municipal parece querer responder: quién cuida a los trabajadores municipales, quién piensa en lo que cobran, quién asume el riesgo de vida al que los exponen todos los días y, en definitiva, quién piensa en ellos.
