La juventud se canso de hablar y sale a pelear
Párense de manos: del streaming al ring
Párense de manos, no es un evento prolijo ni busca serlo. Es choque, es pulso, es una generación que se cansó de discutir sentada y decidió pararse, mirarse a los ojos y resolver las cosas, poniendo el cuerpo.
23 de Diciembre de 2025
Párense de Manos no es un evento prolijo ni busca serlo. Es choque, es pulso, es una generación que se cansó de discutir sentada y decidió pararse, mirarse a los ojos y resolver las cosas como se resuelven de verdad: poniendo el cuerpo. El formato nació en España, cuando Ibai Llanos rompió el molde y llevó las rivalidades del mundo digital al ring, demostrando que los números también pueden sudar. Esa idea cruzó el océano y en Argentina encontró tierra fértil. Acá no se copia: se transforma. Así apareció Párense de Manos, con ADN propio, con calle, con ruido, con identidad.
Este segundo evento confirmó lo que muchos intuían y otros negaban: la juventud ya no se conforma con ver, quiere estar. Ya no alcanza con streamear una pelea verbal, ahora la competencia se mide con entrenamiento, resistencia y aguante real. El estadio explotó, la energía fue directa, sin filtro, sin caretas. La conducción estuvo a cargo de Luquitas Rodríguez, acompañado por el equipo de Paren la Mano, quienes no solo organizaron el evento, sino que lo empujaron desde el primer día como una idea cultural, no como un simple show. Párense de Manos es eso: una construcción colectiva donde el espectáculo no tapa el conflicto, lo expone.
La pelea más esperada fue la de Flor Vigna contra Mica Viciconte. No fue una pelea armada ni un cruce improvisado. Fue el reencuentro de una rivalidad histórica, de esas que se arrastran desde la competencia constante, desde años de enfrentamientos, comparaciones y cruces. Siempre del mismo lado del ring simbólico, siempre midiéndose. Esta vez se dijeron todo con los guantes. Flor Vigna se quedó con la victoria después de una pelea intensa, cerrada, cargada de tensión, demostrando que no solo hay historia sino también presente. No hubo acting ni exageración: hubo combate.
Pero Párense de Manos no fue solo ese duelo. La cartelera completa dejó en claro que esto es un fenómeno colectivo. Participaron múltiples contendientes del mundo del streaming, el humor, la música y la cultura digital, todos dispuestos a dejar la comodidad del personaje y exponerse de verdad. Se subieron al ring figuras como:
Flor Vigna
Mica Viciconte
Gerónimo “Momo” Benavides
Markitos Navaja
Agustín “Rada” Aristarán
Santi Maratea
Martín Cirio
Nicolás Occhiato
Sofi Morandi
Tomás Rebord
Dani La Chepi
Robleis
Coscu
Cada pelea tuvo su historia, su previa, su tensión y su descarga. No importaba solo quién ganaba, sino qué representaba cada cruce. Amistades puestas a prueba, egos enfrentados, cuentas pendientes y desafíos personales. El público no fue espectador pasivo: fue parte del combate, empujando, gritando, tomando partido.
Párense de Manos es la evolución natural de una generación que creció compitiendo frente a una cámara y ahora decidió hacerlo frente a miles. Es el punto donde el entretenimiento deja de ser liviano y se vuelve físico. Donde el “te banco” se transforma en aguante real. Donde perder también es parte del juego y ganar no te convierte en invencible, sino en alguien que se animó.
Este evento no habla solo de boxeo ni de influencers. Habla de época. De una juventud que no se esconde, que no baja la cabeza y que no necesita validación de formatos viejos. Párense de Manos no pide permiso, no busca quedar bien y no pretende agradar a todos. Y ahí está su fuerza. Porque mientras algunos todavía discuten si esto es deporte o espectáculo, la juventud ya entendió algo más simple y más profundo: acá se viene a competir de verdad.
