Quilmes: el discurso politico y el abandono de las victimas de violencia de Genero
Quilmes: activó el botón antipánico, llamo al 911 y al 144 y nadie apareció
Una mujer y su hija fueron atacadas por el ex marido en Quilmes. Activó tres veces el botón antipánico a las 21:08 hs a las 21:48 seguian solas. No respondio el 911 ni el 144.
13 de Febrero de 2026
A las 21.08 de la noche activó el botón antipánico. Tres veces. A las 21.48 seguía en la vereda de su casa, en Quilmes, con su hija dolorida y en shock, esperando que apareciera un patrullero que nunca llegó.
El agresor fue su ex marido. Las interceptó a una cuadra de la vivienda mientras hacían mandados y las atacó. La mujer logró resguardarse y utilizó todos los canales que el Estado promociona como respuesta inmediata ante la violencia de género: el dispositivo judicial (boton antipanico), la línea 911 y el 144. Ninguno contestó. Ninguno acudió.
En el video que decidió difundir sin mostrar los rostros por miedo se escucha el horario con precisión. “Mandé tres alertas a las 9.08. Son las 9.48 y estamos afuera de mi casa. Mi hija está dolorida. Nos acaba de atacar mi ex pareja. El patrullero nunca vino. Llamamos al 911. Intenté el 144. Nadie me atendió. Estamos esperando que venga alguien”.
Cuarenta minutos después de la primera alerta, el sistema no había reaccionado. Cuarenta minutos en los que el agresor pudo haber regresado. Cuarenta minutos en los que la supuesta red de contención fue apenas un eslogan, porque la respuesta fue el abandono.
El hecho ocurrió en el municipio gobernado por la susesora directa de Mayra Mendoza, bajo la órbita de la Provincia de Buenos Aires que conduce Axel Kicillof. La política de género bonaerense está encabezada por Estela Díaz, al frente del Ministerio de las Mujeres. No es la primera vez que llegan denuncias por falta de respuesta en situaciones críticas.
El botón antipánico no es decorativo. Es una herramienta judicial pensada para evitar que una agresión escale a un desenlace fatal. El 144 no es un número simbólico: es la línea oficial que, según se informa, funciona las 24 horas, los siete días de la semana. Cuando todo eso falla al mismo tiempo, la pregunta es inevitable: ¿dónde está el Ministerio cuando una mujer pide ayuda en tiempo real?
Las áreas de género cuentan con presupuestos millonarios para prevenir, asistir y actuar con rapidez. La violencia no espera. La burocracia, sí. Y en esa distancia se juegan vidas.
En Quilmes, una madre y una hija quedaron expuestas más de cuarenta minutos después de haber activado todos los mecanismos disponibles. No es un error menor. Es una señal de alarma.
Si los dispositivos no responden cuando se los necesita, la política pública pierde sentido. Y la confianza también. Porque en violencia de género no alcanza con campañas ni discursos: la protección tiene que llegar antes de que sea tarde.
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