Brutal asalto en Quilmes. Dos motochorros rompieron los vidrios de un auto y golpearon a un jubilado que estaba estacionado en la puerta de su casa. Violencia directa, a plena luz, sin freno. El video, difundido por el periodista Ale Puebla, expone otra escena repetida: impunidad, víctimas indefensas y un distrito donde el miedo se volvió rutina. Mientras tanto, los vecinos apuntan contra la intendenta Eva Mieri, sucesora de Mayra Mendoza, y no se guardan nada. “Posar para la fotito y cero acción”, “Quilmes está cada vez más insegura”, “No aguantamos más”, “No sabe nada y no hace nada”. Las frases se repiten con bronca en cada publicación, en cada charla de esquina, en cada barrio donde salir a la calle ya no es rutina sino riesgo.
Los vecinos aseguran que la nueva gestión “sigue la misma línea: sonreír para la cámara como si todo estuviera bien”, mientras los robos se multiplican y la sensación de abandono crece. No se trata solo de un hecho aislado. Se trata de una secuencia que se repite: motochorros, víctimas vulnerables, impunidad y silencio oficial. La pregunta que empieza a incomodar es inevitable: ¿qué piensa hacer la Intendencia frente a esta escalada? ¿Cuál es el plan concreto para devolverle tranquilidad a los quilmeños? Porque la inseguridad no se resuelve con fotos ni con discursos. Se resuelve con decisión, presencia en la calle y políticas claras. Hoy, para muchos vecinos, eso no aparece. Y cuando la respuesta no llega, el miedo ocupa su lugar.
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