Papel, barrio y esperanza.
La Plata levanta sus gigantes: los momos regresan con ilusion,identidad y orgullo barrial
La ciudad se vuelve abrazo, entre luces, papel y sueños gigantes, La Plata recupera su pulso mas humano, el del vecino que crea, el de una tradición que no se rinde. En estas fiestas, los momos nos recuerdan que todavia hay lugar para la ilusión compartida, para el orgullo de lo nuestro y para creer, juntos, que la esperanza tambien se construye con las manos.
22 de Diciembre de 2025
La ciudad vuelve a latir al ritmo de la cartapesta, del ingenio barrial y de esas manos anónimas que, año tras año, se niegan a dejar morir una de las tradiciones más profundas de La Plata. Los momos ya están en las calles, creciendo en patios, galpones y esquinas, como gigantes que despiertan para recordarnos quiénes somos y de dónde venimos.
No es solo una competencia ni un desfile: es identidad pura. Es el vecino que se queda hasta la madrugada pegando papel, es la familia entera discutiendo colores, es el barrio que se organiza con orgullo. Cada muñeco es una historia, una crítica, una ilusión compartida. Cada momo lleva adentro el sueño de ganar, sí, pero sobre todo el deseo de ser visto, de emocionar, de dejar una marca.
La Plata vuelve a convertirse en un imán cultural. Llegan visitantes de todos los rincones del país para ver lo que acá se cuida como un tesoro: una tradición que no se compra ni se improvisa, se hereda. Los momos no se explican, se sienten. Son parte de la memoria colectiva, del ADN platense, de esa obstinación hermosa por sostener lo propio frente al paso del tiempo.
En cada figura gigante hay esperanza, hay trabajo silencioso y hay amor por la ciudad. Los momos no solo ocupan el espacio urbano: ocupan el corazón de una comunidad que, aun en tiempos difíciles, elige crear, compartir y soñar. Porque mientras haya un vecino dispuesto a levantar un muñeco, La Plata seguirá creyendo en sí misma.
