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Jueves 15 de Enero de 2026

Viuda negra

Cayo "La cachorra" la profuga mas buscada del año

Lo torturo y asesino con siete puñaladas porque se enamoro de ella

4 de Diciembre de 2025

Cayó “La Cachorra”: la prófuga más buscada del año y el crimen brutal del ex combatiente que estremeció al barrio

 

La madrugada terminó con un silencio roto por botas, linternas y un golpe seco en una puerta: así cayó Micaela S., alias “La Cachorra”, la joven que llevaba más de un año prófuga y que la Justicia señala como principal sospechosa del asesinato de un hombre de 61 años, ex combatiente de Malvinas, en un caso que marcó para siempre a un barrio entero.

El crimen salió a la luz de manera tan extraña como trágica. Los vecinos recuerdan todavía aquel mediodía en el que notaron que el agua del domicilio de la víctima corría sin detenerse, saliendo por debajo de la puerta. Pensaron primero en una pérdida; luego, en un olvido. Pero cuando golpearon y nadie respondió, la inquietud se volvió alarma. Llamaron al 911. Al entrar, los policías se encontraron con una escena que, según fuentes judiciales, revelaba un ataque feroz. De acuerdo a la investigación, el hombre habría sido torturado antes de morir, y luego apuñalado siete veces, en un ataque que los peritos calificaron como “personal y extremadamente violento”. El cuerpo estaba en la habitación, y la canilla abierta que se cree fue dejada así por los agresores fue el detalle que permitió que el crimen no quedara oculto por días.

Desde entonces, todas las miradas apuntaron a Micaela, que habría sido vista entrando y saliendo de la vivienda horas antes. Cuando la fiscalía pidió su detención, “La Cachorra” desapareció con una facilidad que desconcertó a más de uno dentro de la fuerza.

Durante más de doce meses, según los investigadores, se movió como una sombra: cambiaba de casa cada pocos días, evitaba teléfonos, redes sociales y cualquier registro que pudiera delatarla. No confiaba en casi nadie. Hubo operativos fallidos, pistas falsas y una sensación creciente de que la joven se había vuelto prácticamente inhallable.

El giro llegó hace unas semanas. Agentes de la Brigada de Investigaciones detectaron movimientos pequeños pero reveladores alrededor de un grupo reducido de personas vinculadas a ella: compras mínimas pagadas con billetes previamente rastreados, llamadas de segundos desde teléfonos prepagos, visitas furtivas a dos domicilios en el conurbano. Cada pieza comenzó a encajar.

La madrugada del operativo final, los efectivos entraron sin margen de error. “La Cachorra” estaba en la cocina. No corrió, no gritó, no intentó escapar. Sólo levantó las manos. Después de un año y meses de fuga, sabía que la noche había llegado a su fin. La joven quedó a disposición de la fiscalía, que ahora deberá avanzar con la indagatoria y profundizar su presunta participación en un crimen que aún conmueve por su brutalidad. La familia del ex combatiente recibió la noticia con alivio, aunque incapaz de despegar ese alivio del dolor inevitable: nada devuelve lo perdido.

Tras una búsqueda que parecía interminable, la caída de “La Cachorra” reabre un expediente que promete acelerarse en los próximos días mientras la Justicia intenta reconstruir, paso a paso, cómo se gestó un asesinato que el barrio jamás olvidó.

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