La Plata: basura, abandono y una estafa municipal que pone en riesgo la salud de los vecinos
Alak cobra impuestos pero deja basura: el sistema de recolección que expone el abandono en Abasto
Impuestos que aumentan, servicios que desaparecen y un sistema de recolección que obliga a los vecinos a convivir con basura, ratas y enfermedades.
13 de Marzo de 2026
Otra vez la misma escena que se repite en distintos puntos del partido: bolsas de basura tiradas en una esquina, a cielo abierto, rotas por perros, rodeadas de moscas y convertidas en un foco sanitario que nadie controla. Esta vez las imágenes llegaron desde el kilómetro 52 de la Ruta 2, en el paraje La Rueda, dentro de la localidad de Abasto, donde vecinos enviaron videos y fotos a la redacción de Diario Identidad mostrando el absurdo sistema de recolección que aplica la Municipalidad de La Plata.
El mecanismo es tan rudimentario como indignante. No hay contenedores, no hay infraestructura mínima, no hay planificación. Los vecinos deben bajar de sus camionetas o vehículos las bolsas con residuos y dejarlas directamente sobre una esquina, expuestas al sol, al viento y a los animales. El resultado es previsible: perros que rompen las bolsas buscando comida, mosquerío permanente, cucarachas, y roedores que encuentran en esos montículos de basura un hábitat ideal para multiplicarse.
Es basura a cielo abierto organizada por el propio municipio.
Durante días los residuos quedan allí acumulándose mientras el olor invade el lugar y las alimañas hacen su trabajo. Recién después aparece alguien a juntar lo que queda de ese basural improvisado que el propio sistema municipal obliga a crear. Un sistema por el cual la Municipalidad paga millones, pero que en la práctica consiste en que la basura se pudra en la calle antes de ser retirada.
Si en el casco urbano ya se convive con ratas que circulan sin pudor entre contenedores desbordados, en las zonas más alejadas el abandono es todavía más evidente. Donde el Estado municipal debería garantizar un mínimo de higiene urbana, lo que aparece es desidia, improvisación y abandono.
La pregunta es inevitable: si el municipio cobra impuestos cada vez más altos por servicios urbanos, ¿dónde está ese dinero? Porque cuando el Estado cobra por un servicio y no lo presta, el nombre es simple y directo. Es una estafa.
Mientras tanto, la gestión de Julio Alak parece concentrada en otras prioridades. Actos, inauguraciones en el centro de la ciudad y gestos políticos que poco tienen que ver con la vida cotidiana de los vecinos que sostienen el municipio con sus impuestos. La salud sanitaria de los platenses, especialmente en las zonas más postergadas, queda relegada a un segundo plano.
En el entorno político del intendente ya se habla de aspiraciones mayores y de un proyecto que mira hacia la gobernación. Pero la realidad de La Plata expone una contradicción difícil de ocultar: una administración que no logra garantizar algo tan básico como un sistema de recolección digno difícilmente pueda presentarse como modelo de gestión.
Mientras las ambiciones crecen en los despachos, en las calles la basura se acumula.
Y en lugares como el kilómetro 52 de la Ruta 2, en el paraje La Rueda, los vecinos siguen conviviendo con un basural a cielo abierto que resume con crudeza el estado actual del servicio de recolección municipal.
Una escena que no es una excepción. Es la regla.
