Entre la basura y el hantavirus
Ratas en las casas,un municipio ocupado con la rosca politica y una cuidad sin control sanitario
Basura acumulada, plagas fuera de control y un municipio más atento a la rosca politica que a la salud de los vecinos.
6 de Enero de 2026
La ciudad de La Plata atraviesa una crisis sanitaria a cielo abierto que ya no se puede disimular ni barrer debajo de la alfombra. Las ratas coparon las calles, los pasillos, los desagües y ahora también los hogares. La mugre se acumula sin control, las bolsas de basura se pudren durante días, el mosquerío invade barrios enteros y las cucarachas se multiplican al ritmo de una desidia municipal que parece no tener freno. La capital bonaerense se convirtió en un territorio ideal para la proliferación de plagas, con un impacto directo y concreto sobre la salud de los vecinos.
El problema dejó de ser visual o estético hace rato. Las ratas ya no se limitan a correr por las veredas o salir de los contenedores desbordados: están haciendo nido en los entretechos de las viviendas, rompen cielorrasos, muerden cables, contaminan alimentos y convierten a los hogares en un espacio de riesgo permanente. En muchos barrios, los vecinos conviven con ruidos nocturnos, excrementos y olores nauseabundos dentro de sus propias casas, una situación inadmisible en una ciudad que cobra impuestos como si ofreciera servicios de primer nivel.
La falta de recolección eficiente de residuos, la ausencia de campañas sostenidas de desratización y el abandono del control sanitario generaron el escenario perfecto para una amenaza mucho más grave: el hantavirus. Esta enfermedad, transmitida por el contacto con orina, saliva o heces de roedores infectados, puede ser mortal y no admite improvisaciones ni excusas. La Plata figura desde hace años entre las zonas con mayor incidencia de hantavirus, un dato que debería encender todas las alarmas y que, sin embargo, parece no alterar la agenda del gobierno municipal.
Mientras los vecinos ven cómo las ratas se meten en sus casas, el municipio mira para otro lado. No hay operativos integrales, no hay respuestas de fondo, no hay presencia del Estado donde más se la necesita. Lo que sí hay es un intendente más concentrado en su proyección política que en la realidad cotidiana de quienes sostienen la ciudad con sus impuestos. En lugar de garantizar condiciones sanitarias mínimas, la prioridad parece estar puesta en la rosca, en los armados electorales y en una fórmula nacional que lo entusiasma más que la basura acumulada en las esquinas platenses.
Esto no es una dádiva ni un favor que se le pide al poder de turno. Los vecinos pagan tasas municipales para vivir en una ciudad limpia, segura y saludable, no para convivir con plagas dignas de un basural. La invasión de ratas no es una metáfora política, es un hecho concreto que avanza sobre los hogares, expone a familias enteras a enfermedades graves y deja en evidencia un abandono que ya resulta imposible de justificar.
Cuando los políticos lo único que piensan es en los cargos y no en cumplir las funciones por las que el pueblo los ha elegido, la consecuencia es esta: ciudades tomadas por la mugre, vecinos desprotegidos y un Estado ausente frente a riesgos sanitarios que no esperan campañas ni discursos.
