CUANDO LA JUSTICIA MIRA PARA OTRO LADO
UNA MUERTE QUE SE PODRÍA HABER EVITADO: LOS ABUELOS DENUNCIABAN Y NADIE LOS ESCUCHÓ
Thiago tenía apenas dos años cuando ingresó al hospital con graves lesiones y terminó falleciendo. Sus abuelos aseguran que venían denunciando situaciones de violencia y riesgo desde 2025. Hoy, además del dolor, se hacen una pregunta inevitable: ¿por qué nadie actuó antes?
25 de Junio de 2026
La muerte de Thiago Altamirano conmocionó a Salta. El niño tenía apenas dos años y falleció después de haber ingresado al hospital con lesiones de extrema gravedad. Por el hecho fueron detenidos su madre y la pareja de ella, mientras la Justicia intenta determinar las circunstancias que rodearon el caso.
Pero para la familia hay una discusión que va mucho más allá de la investigación judicial. Los abuelos del niño sostienen que la tragedia no apareció de un día para el otro. Afirman que desde 2025 venían realizando denuncias por situaciones de violencia, adicciones y riesgo para los menores, y que existen documentos que respaldan esos reclamos.
"Esto se pudo haber evitado", repiten una y otra vez. Según relataron, durante mucho tiempo fueron ellos quienes se ocuparon del cuidado cotidiano de los chicos. También aseguran que una denuncia falsa les impidió mantener el contacto que tenían con Thiago y que eso terminó alejándolos de una situación que ya les generaba preocupación.
Mientras esperan los resultados de la autopsia, el foco también está puesto en el hermano menor del niño, un bebé de diez meses que fue trasladado a una institución de resguardo.
La investigación determinará responsabilidades penales. Pero hay una pregunta que ya atraviesa a toda la historia. ¿Qué ocurre cuando las advertencias existen, las denuncias se presentan y aun así nadie interviene a tiempo?
Porque la muerte de Thiago no solo deja una familia destruida. También vuelve a poner sobre la mesa una discusión incómoda sobre los mecanismos de protección del Estado y la capacidad de respuesta de la Justicia ante situaciones de riesgo que, según denuncian los familiares, habían sido señaladas mucho antes.
Y cuando una tragedia llega después de meses de advertencias, el dolor convive inevitablemente con otra sensación. La de que quizás no estamos frente a una muerte imposible de evitar. Sino frente a una muerte que nadie quiso escuchar a tiempo.
