UN LIBRO NACIDO DEL DOLOR
LA DESTROZARON CON EL BULLYING, PERO DECIDIÓ CONTAR SU HISTORIA PARA AYUDAR A OTROS CHICOS
Con apenas 15 años, Mía Belastegui transformó años de hostigamiento escolar en un libro autobiográfico que busca visibilizar una problemática que sigue dejando marcas profundas en miles de adolescentes.
19 de Junio de 2026
Mientras sus compañeros salían al recreo, ella prefería quedarse sola dentro del aula. No era timidez. Era miedo. Porque lo más grave es cuando el bullying empieza desde el aula, por una docente que en vez de proteger, incentiva a que continúe.
Mía Belastegui tenía apenas 12 años cuando empezó a sufrir un bullying que, con el paso del tiempo, fue destruyendo su autoestima. Insultos, burlas, humillaciones y hasta comentarios discriminatorios formaban parte de una rutina que terminó convenciendo a una adolescente de que todo lo malo que le decían era verdad.
Hoy, con 15 años, decidió hacer exactamente lo contrario: hablar.
En Colegio de Espinas, un libro autobiográfico compuesto por más de 80 capítulos breves, relata el infierno que atravesó dentro de una escuela privada y denuncia no solo el accionar de algunos compañeros, sino también la indiferencia de quienes debían protegerla.
"El bullying mata", afirma. Y la frase no busca impactar: busca despertar. Porque quien nunca lo vivió difícilmente entienda lo que significa escuchar todos los días que sos "idiota", "burra", "basura" o que se rían de vos delante de todos.
Pero hay un detalle que vuelve todavía más fuerte su historia: Mía eligió no quedarse en el lugar de víctima. Eligió escribir.
Donde otros encontraron silencio, ella encontró una manera de transformar el dolor en una herramienta para que otros chicos sepan que no están solos y que pedir ayuda nunca debería dar vergüenza.
Y tal vez ahí esté la mayor enseñanza de esta historia. El bullying rara vez empieza con una gran agresión. Empieza con una risa que nadie frena, un apodo que todos naturalizan o una humillación que algún adulto decide minimizar.
Por eso la responsabilidad no termina en quien agrede. También alcanza a quienes miran para otro lado creyendo que "son cosas de chicos". Porque muchas veces esas "cosas de chicos" terminan convirtiéndose en heridas que acompañan toda una vida.
Mía decidió escribir un libro para que otros adolescentes no tengan que pasar por lo mismo. La verdadera pregunta es si los adultos estamos dispuestos a escuchar antes de que sea demasiado tarde.
