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Domingo 14 de Junio de 2026

LA PREGUNTA QUE ESTREMECE A CÓRDOBA

¿EL CUERPO DE AGOSTINA IBA A TENER OTRO DESTINO?

La declaración de la empleada de la ferretería donde compró la pareja de Claudio Barrelier abrió un nuevo interrogante sobre las horas posteriores al femicidio. Mientras tanto, las últimas pruebas incorporadas a la causa fortalecen una hipótesis cada vez más inquietante.

12 de Junio de 2026

"Los atendí como a cualquier cliente". Con esa frase comenzó el relato de la empleada de la ferretería. Según explicó, cuando la pareja llegó al local todavía solo se hablaba de la desaparición de una adolescente y de un supuesto auto rojo, por lo que nunca imaginó que estaba frente a dos personas vinculadas a un crimen.

Contó que la mujer descendió del vehículo, comenzó a preguntar precios y características de distintos materiales y hasta mantuvo una conversación telefónica con supuestos albañiles mientras hacía las consultas. Incluso después de cortar esa llamada siguió pidiendo información y comparando productos, mientras Claudio Barrelier permanecía dentro del auto y solo bajó para cargar unas quince bolsas de cinco kilos en el baúl.

Sin embargo, hubo un momento de la entrevista que terminó llamando la atención. Mientras aseguraba que no quería fomentar el morbo alrededor del caso, la propia empleada terminó enumerando los artículos que comercializa en su negocio: machetes, palas, serruchos, hachas, sogas, cadenas y masas, entre otras herramientas. "Son herramientas de doble filo", resumió.

La descripción no hizo más que instalar una pregunta que hoy sobrevuela la investigación y que la propia Justicia intenta responder: ¿para qué necesitaban tantos materiales? ¿Se trató solamente de una compra destinada a encubrir el femicidio o el cuerpo de Agostina iba a tener otro destino todavía más difícil de imaginar?

Las dudas crecieron aún más después de que el abuelo de la víctima escuchara el relato. "No podés ser tan cínico. Él andaba normal y ella también. La chica no me diga que no sabía nada, sabía bien lo que estaba haciendo", expresó con dolor, apuntando directamente contra la mujer detenida por encubrimiento.

Mientras las declaraciones televisivas siguen alimentando interrogantes sobre las horas posteriores al crimen, la causa incorporó en las últimas horas una prueba clave. Los estudios genéticos confirmaron que debajo de las uñas de Agostina había dos perfiles de ADN: uno corresponde a Claudio Barrelier, mientras que el segundo todavía no pudo ser identificado.

El hallazgo se suma a otro dato que también investiga la Justicia: las cámaras de seguridad registraron que, mientras el cuerpo de Agostina permanecía dentro de la vivienda, dos hombres ingresaron al lugar. Esa secuencia, junto con el ADN aún sin identificar, fortalece una de las hipótesis que hoy manejan los investigadores: que Barrelier podría no haber actuado solo y que hubo otras personas involucradas en las horas posteriores al femicidio.

Cada nueva prueba parece correr el límite de lo imaginable. Porque mientras la ciencia empieza a reconstruir los últimos minutos de resistencia de Agostina, el relato de la empleada de la ferretería vuelve a instalar una pregunta igual de inquietante: ¿aquella compra fue simplemente un intento por ocultar el femicidio o el cuerpo de la adolescente iba a tener un destino todavía más retorcido?

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