CUANDO EL PODER ES INTOCABLE
LOS DÓLARES EN EL VESTIDOR Y LA BRONCA DE SIEMPRE: LA IMPUNIDAD QUE INDIGNA A LOS ARGENTINOS
La difusión de los videos donde aparecen fajos de dólares en el vestidor de Jésica Cirio volvió a instalar una discusión que atraviesa a buena parte de la sociedad: la obscenidad con la que algunos sectores del poder exhiben fortunas difíciles de explicar mientras millones de argentinos hacen cuentas para llegar a fin de mes.
25 de Junio de 2026
El video volvió a circular esta semana y con él regresaron las preguntas. Fajos de dólares, bolsas repletas de efectivo y una imagen que para muchos resume años de sospechas alrededor del patrimonio de Martín Insaurralde y Jésica Cirio.
La propia conductora había negado tiempo atrás que existiera un acuerdo millonario por su divorcio. Sin embargo, la aparición de estas imágenes reactivó el debate y generó nuevas repercusiones en medios y programas periodísticos.
El periodista Mauro Szeta sostuvo que una de las hipótesis que circula es que el material habría sido grabado por la propia Cirio como una forma de respaldo durante su separación. Pablo Duggan fue aún más duro y aseguró que la fortuna exhibida resulta imposible de justificar únicamente con ingresos provenientes de los medios de comunicación.
Mercedes Ninci también cuestionó el argumento de que el dinero fuera fruto del trabajo y apuntó directamente contra el entorno que convivía con semejante cantidad de efectivo. En la misma línea, Yanina Latorre definió las imágenes como una muestra de la impunidad con la que, según su mirada, se manejan algunos sectores vinculados al poder político.
Más allá de las opiniones y de las causas judiciales que siguen su curso, el impacto social del caso parece explicarse por otra razón.
Porque para millones de argentinos la discusión ya no pasa solamente por la procedencia de esos dólares.
Pasa por la distancia cada vez más grande entre quienes tienen que trabajar todos los días para sostener a sus familias y quienes parecen vivir en una realidad paralela donde millones de dólares pueden aparecer guardados en un vestidor.
Y quizás ahí esté el verdadero motivo de la indignación. No es solamente el dinero. Es la sensación de que para algunos las reglas nunca son las mismas que para el resto.
