CUANDO LA DENUNCIA LLEGA AL PROPIO ESPACIO
DE "YO TE CREO" A "ESPEREMOS": ¿POR QUÉ AHORA PIDEN TIEMPO?
La denuncia pública de Cecilia Ce contra Nacho Levy abrió otro debate. Más allá de la gravedad de los hechos denunciados, las reacciones de algunas referentes del feminismo generaron fuertes críticas por el cambio de tono frente a un caso que involucra a alguien de su propio espacio político y mediático.
26 de Junio de 2026
La denuncia de la sexóloga Cecilia Ce contra su expareja, Nacho Levy, puso bajo la lupa al fundador de La Garganta Poderosa. Pero con el correr de las horas el foco dejó de estar únicamente sobre el denunciado. También comenzó a posarse sobre quienes eligieron cómo reaccionar.
En el mensaje donde hizo pública la situación, Cecilia Ce describió el desgaste psicológico que, según su relato, atravesó durante la relación. "No duermen. Están en redes revisando, controlando. Y tampoco te dejan dormir. En el momento en que te querés dormir, desatan la pelea para que, sin poder descansar, crónicamente tu sistema nervioso se desequilibre y seas vos la loca. Es metódico y persistente. Por suerte, pude salir", escribió.
Mientras durante años el lema "Yo te creo" fue presentado como una respuesta inmediata frente a las denuncias de violencia de género, esta vez el tono cambió. Malena Pichot aseguró que no tenía "mucho más para agregar" y lamentó la situación que atraviesa La Garganta Poderosa. Julia Mengolini, por su parte, pidió "esperar un poquito" antes de pronunciarse y sostuvo que aguardaba una definición de las mujeres de la organización.
El contraste fue el que encendió la polémica. Para muchos, la prioridad dejó de ser el relato de quien denunció para pasar a ser el costo político que el caso podía tener sobre una organización cercana y un espacio con el que ambas mantienen afinidad.
Las críticas también llegaron desde otros periodistas. Yanina Latorre sostuvo que existe una doble vara para abordar las denuncias de violencia de género cuando los acusados pertenecen a determinados espacios políticos o ideológicos. Otros comunicadores hicieron hincapié en el contraste entre discursos históricos como el "Yo te creo" y el pedido de esperar antes de fijar posición.
Mientras tanto, la denuncia sigue su curso y será la Justicia la que determine responsabilidades.
Pero el debate público ya quedó instalado. Porque cuando la primera reacción deja de depender de la denuncia y empieza a depender de quién es el denunciado, la discusión cambia por completo.
La violencia de género no debería tener color político, amigos ni excepciones.
Si el "Yo te creo" solo funciona cuando no incomoda al propio espacio, entonces deja de ser un principio para convertirse en una consigna selectiva. Y cuando eso ocurre, lo que empieza a perderse no es solamente la coherencia del discurso.
También empieza a perderse la confianza de quienes esperaban que todas las víctimas fueran escuchadas con la misma convicción, sin importar el nombre del denunciado.
