Condenados sin pruebas: docentes en la mira de un sistema que falla
La justicia psicologizada y el riesgo de condenar inocentes
En una entrevista exclusiva con Mimi Dominici, el perito psicólogo forense Pablo Martínez Soares de Lima advierte sobre un patrón repetido en falsas denuncias contra docentes, cuestiona el rol de la justicia y denuncia el exceso de poder otorgado a pericias psicológicas sin sustento científico suficiente.
3 de Abril de 2026
En una conversación profunda, directa y sin concesiones, la periodista Mimi Dominici quien desde hace más de tres años viene visibilizando casos de falsas denuncias entrevistó al licenciado en Psicología Forense Pablo Martínez Soares de Lima, en el marco de la presentación de su nuevo libro “Falsas acusaciones de abuso sexual a docentes”.
Lejos de plantear una negación del abuso sexual como problemática real que el propio especialista reconoce como existente y grave, la entrevista se centra en otro fenómeno: el crecimiento de denuncias erróneas o infundadas que, según sostiene, están destruyendo vidas sin un adecuado proceso de investigación.
El libro, explica, nace como una herramienta concreta para docentes y trabajadores del ámbito educativo desde maestros hasta directivos o auxiliares que hoy, asegura, se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad frente a este tipo de acusaciones.
Un patrón que se repite desde hace décadas
Uno de los ejes más contundentes que desarrolla Soares de Lima es la existencia de un patrón común en este tipo de causas, estudiado desde hace décadas.
El especialista remite a investigaciones iniciadas en 1991 en Estados Unidos, a partir del emblemático caso McMartin, donde psicólogos comenzaron a sistematizar cómo se construyen ciertas acusaciones en contextos escolares.
Según detalla, ese mismo patrón puede observarse en casos argentinos como el de Trigatti o el de Walter Herrera, docente de Neuquén actualmente detenido.
Ante la consulta de la periodista Mimi Dominici sobre cómo se originan estas acusaciones, el perito fue claro: muchas veces parten de interpretaciones adultas sobre dichos infantiles ambiguos.
Primero, aparece un relato inicial muchas veces difuso que luego es reinterpretado desde una lectura sexualizada. A partir de allí, se genera un efecto “bola de nieve” donde los padres comienzan a compartir versiones, hipótesis o sospechas. “El relato no crece desde los niños, crece desde los adultos”, advierte.
En otro tramo de la entrevista, Mimi Dominici introduce una preocupación central: cómo impacta el miedo social en este tipo de causas.
La respuesta del especialista es contundente. Una vez instalada la sospecha, se activa el pánico social.
El abuso sexual infantil, por su gravedad, genera una reacción emocional intensa y colectiva. Pero esa misma reacción explica puede bloquear la capacidad de análisis racional.
“El pánico y el miedo comparten lo irracional. Una vez que aparecen, es muy difícil volver atrás”, sostiene.
En ese contexto, la presunción de inocencia pierde fuerza, y cualquier intento de cuestionar la acusación es interpretado como una defensa del delito.
El resultado: condenas sociales inmediatas, linchamientos simbólicos y a veces físicos y procesos judiciales que avanzan sin pruebas sólidas.
Relatos, sugestión y memoria infantil
Durante la charla, la periodista Mimi Dominici también pone sobre la mesa un punto clave: la credibilidad del relato infantil y cómo es interpretado por la justicia.
Soares de Lima explica que los niños pequeños especialmente en edad preescolar presentan dificultades naturales para diferenciar entre lo vivido, lo imaginado y lo que les fue contado. Además, son altamente sugestionables.
Esto implica que pueden incorporar relatos ajenos como propios o repetir frases sin comprender completamente su significado. El ejemplo que menciona resulta impactante: una niña que acusa a un docente de haberla tocado, pese a no haber sido nunca alumna de él.
“El relato se toma como prueba sin verificar lo básico: si el niño puede describir a la persona que acusa”, señala.
En muchos de estos casos, explica, los niños terminan internalizando una idea que se construye en el entorno: la figura del docente como “malo”. Esto puede surgir de múltiples factores: conversaciones entre adultos, presencia policial, comentarios en la comunidad. “Si un niño ve que la policía se lleva a un profesor, asocia automáticamente que es alguien malo. Y desde ahí empieza a reconstruir su propio relato”, afirma.
Así, lo que luego aparece en la Cámara Gesell no necesariamente es una vivencia directa, sino una mezcla de percepciones, relatos externos e interpretaciones.
En un intercambio directo, Mimi Dominici pregunta sobre el grado de confiabilidad de la Cámara Gesell y el rol de los profesionales que intervienen.
Lejos de cuestionar la herramienta en sí, el especialista pone el foco en su uso.
“La Cámara Gesell es un instrumento, como un martillo. El problema no es el martillo, sino cómo se lo utiliza”, grafica. El verdadero problema, según explica, radica en la interpretación del testimonio, que debería basarse en la psicología del testimonio una disciplina aún poco desarrollada en Argentina.
Esta área estudia cómo funciona la memoria, cómo se construyen los recuerdos y cuáles son los límites del relato humano, especialmente en niños.
Uno de los momentos más fuertes de la entrevista llega cuando la Comunicadora, Mimi Dominici plantea una pregunta incómoda: si no se está depositando demasiado poder en los psicólogos dentro de las causas judiciales. La respuesta de Soares de Lima es directa: sí.
Según explica, la justicia ha caído en un proceso de “hiperpsicologización”, donde las decisiones quedan excesivamente condicionadas por informes periciales. “El psicólogo pasó a ocupar un lugar casi de juez”, advierte.
Esto implica que, en muchos casos, es el perito quien determina si un hecho ocurrió o no, si hay trauma, si un vínculo debe cortarse o restablecerse. El problema, señala, es que la psicología no es una ciencia exacta y existen múltiples corrientes con distintos niveles de respaldo científico.
En esa línea, el especialista cuestiona particularmente el predominio del psicoanálisis en Argentina. Si bien reconoce que es una corriente válida dentro del campo psicológico, advierte que carece de suficiente evidencia empírica para ser utilizada como base en investigaciones penales. “La psicología no es el psicoanálisis. Es solo una de sus corrientes, y la que menos evidencia tiene”, sostiene. Esta situación, según plantea, contribuye a diagnósticos débiles y conclusiones apresuradas que pueden tener consecuencias judiciales gravísimas.
El libro también aborda otro fenómeno crítico: la implantación de falsas memorias. Soares de Lima describe cómo, a través de preguntas sugestivas, reiteración de relatos o influencia del entorno, es posible que un niño llegue a creer como propio un hecho que nunca ocurrió. El proceso, asegura, puede ser incluso inconsciente por parte de los adultos. Por eso, insiste en la necesidad de protocolos estrictos y profesionales altamente capacitados.
El diagnóstico final es contundente: los docentes hoy no cuentan con herramientas suficientes para defenderse ante una acusación. El libro busca justamente llenar ese vacío, brindando información, estrategias y criterios para actuar en estas situaciones.
“Hoy cualquier persona dentro del sistema educativo puede ser señalada sin pruebas y quedar expuesta a una maquinaria difícil de frenar”, advierte.
La entrevista, conducida por Mimi Dominici, deja al descubierto un terreno complejo, donde conviven dos realidades: la existencia indiscutible del abuso infantil y el riesgo creciente de falsas acusaciones. El desafío, según plantea el especialista, es poder abordar ambas sin negar ninguna, pero evitando que el miedo y la emocionalidad reemplacen a la evidencia y al análisis riguroso. Porque cuando eso ocurre, el sistema deja de proteger a las víctimas… y comienza a generar nuevas.
El libro: Falsas Acusaciones de Abuso Sexual a Docentes, se presentará el día 1 de mayo a las 18 horas, en el Salón Azul de la biblioteca de la Universidad Nacional del Comahue en Neuquén. Entrada libre y gratuita.
Mira el video completo de la entrevista en el vivo de Instagram.@mimidominici
