San Martin: lo mataron por trabajar
Cuando trabajar cuesta la vida: otro crimen en el conurbano, otro bonaerense que no vuelve a su casa
Daniel Alejandro Benítez, tenia 48 años, estaba retirado de la policía y buscaba un ingreso extra manejando su auto. En José León Suárez lo interceptaron para robarle y lo fusilaron. La inseguridad ya no da tregua.
15 de Febrero de 2026
El conurbano volvió a escribir otra historia de sangre. Esta vez fue en el partido de San Martín, donde Daniel Alejandro Benítez, de 48 años, policía retirado de la Ciudad desde 2022, salió a la calle a hacer lo que miles hacen todos los días: trabajar. Había decidido conducir su Fiat Cronos rojo para una aplicación de viajes con la intención de sumar unos pesos. No estaba persiguiendo delincuentes, no estaba armado en un operativo. Estaba manejando. Intentando sobrevivir. Y encontró la muerte.
Todo ocurrió en la intersección de El Pensamiento y Soldado Folch, en José León Suárez. Allí fue abordado por un delincuente armado que intentó robarle el vehículo. Hubo un forcejeo. Hubo disparos. Y hubo un final anunciado en una provincia donde el delito avanza sin freno: Benítez cayó herido y murió en el lugar.
Cuando el personal policial llegó tras los llamados al 911, encontró dos vainas servidas calibre 9 milímetros. El auto fue secuestrado para las pericias. La causa quedó en manos del fiscal Fabricio Lovine, titular de la Fiscalía N°1 de San Martín, caratulada como homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Se analizan cámaras de seguridad y el teléfono de la víctima para intentar identificar al asesino.
Pero mientras se revisan cámaras y se acumulan expedientes, hay una familia destrozada y un dato imposible de ignorar: un hombre que ya había servido en la fuerza, que conocía la calle y sus riesgos, tuvo que salir a manejar para completar ingresos y terminó ejecutado por un delincuente que decidió que su vida valía menos que un auto.
La provincia de Buenos Aires se ha convertido en un territorio donde trabajar implica exponerse a una ruleta rusa diaria. No importa si sos comerciante, chofer, jubilado o policía retirado. La inseguridad no distingue uniforme ni pasado. El mensaje que baja a la sociedad es brutal: salir a ganarse el pan puede costar la vida.
Y mientras los números se discuten en conferencias y las responsabilidades se diluyen en declaraciones políticas, en los barrios la sensación es otra: desprotección, bronca e impotencia. Porque cuando un hombre que quiso hacerse unos pesos termina asesinado en plena jornada laboral, el problema ya no es un caso aislado. Es un sistema que no está funcionando.
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