DOS FORMAS DE “FARMEAR” EL FUTURO
MIENTRAS ALGUNOS JÓVENES “FARMEAN AURA”, TOMI CRISTAL ENSEÑA A OTROS NIÑOS A AHORRAR
Mientras miles de jóvenes convierten las redes sociales en competencias para “farmear aura”, Tomi Cristal eligió usar ese mismo espacio para hablar de ahorro, consumo e inversión. Con una cuenta de Instagram supervisada por su papá, el niño les enseña a sus pares a pensar antes de gastar y a organizar su dinero entre tres objetivos: disfrutarlo, guardarlo y hacerlo crecer.
3 de Septiembre de 2026
La generación que hoy se junta en plazas para competir por quién tiene más “aura” también está construyendo otras formas de relacionarse con el mundo. Mientras algunos jóvenes transforman poses, bailes y ocurrencias en una competencia por conseguir reconocimiento, Tomi Cristal encontró en las redes sociales otro desafío: aprender qué hacer con la plata y enseñarles a otros chicos a administrarla.
Su cuenta de Instagram, supervisada por su papá, funciona como una pequeña puerta de entrada a un universo que todavía suele quedar afuera de la conversación entre adolescentes. En una entrevista con Infobae, Tomi contó que su interés por las finanzas comenzó cuando era muy chico, simplemente por curiosidad: quería saber cuánto costaban las cosas, cómo ahorrar y cómo podía comprarse sus propios objetos.
El primer objetivo no fue una criptomoneda ni una inversión sofisticada. Fue un celular que logró comprarse con sus ahorros cuando tenía alrededor de ocho o nueve años. Con el tiempo, esa curiosidad se convirtió en una forma de pensar el dinero: gastar, pero también conservar liquidez, estudiar y aprender antes de decidir.
Incluso contó que actualmente invierte una parte en Bitcoin, Solana, BNB y Ethereum. Pero quizás las criptomonedas sean lo menos interesante de su mensaje. Lo verdaderamente novedoso está en algo mucho más elemental: Tomi está intentando enseñarles a otros chicos que tener plata también implica saber cuándo no gastarla.
La idea aparece cuando habla de las compras por impulso. Su recomendación es esperar dos o tres días antes de comprar algo que genera entusiasmo. Si después de ese tiempo todavía lo quieren, pueden hacerlo. La lógica parece sencilla, pero choca directamente con un ecosistema digital construido alrededor de la inmediatez, donde las tendencias duran horas y la publicidad está diseñada para convertir un deseo en una compra.
Su método de las “tres cajas” lleva esa lógica un paso más allá. Cada vez que recibe dinero, propone separar una parte para gastar, otra para ahorrar y otra para invertir. Y establece una regla: si una de las cajas se queda vacía, no se puede recurrir automáticamente a las otras.
No parece una gran revolución financiera. Pero para un preadolescente que empieza a manejar su propia plata, puede ser una diferencia enorme.
Lo mismo ocurre con el llamado gasto hormiga. Tomi recomienda hacer una lista antes de ir al supermercado y comprar solamente aquello que estaba previsto. “Poquito, casi todos los días, al final termina siendo mucho”, explicó. Una frase que probablemente cualquier adulto que haya revisado sus gastos a fin de mes pueda entender.
También hay algo llamativo en la manera en que habla de sus compañeros. Si alguien llega al colegio con plata y propone gastarla en el kiosco, Tomi asegura que prefiere que cada uno tome sus propias decisiones. No pretende convertirse en el adulto que les dice qué hacer. Busca darles herramientas para que puedan decidir por sí mismos.
Y ahí vuelve a aparecer el contraste con el “farmear aura”. Las redes pueden convertirse en un lugar donde los jóvenes compiten por llamar la atención, pero también pueden funcionar como una herramienta para aprender habilidades que van a necesitar durante décadas.
La discusión, entonces, no debería ser si una tendencia es más válida que la otra. Los jóvenes tienen derecho a divertirse, hacer pavadas y crear sus propios códigos. La pregunta es qué otras herramientas les estamos ofreciendo mientras crecen.
Porque nadie necesita saber de Bitcoin a los 10 años para tener un futuro financiero saludable. Pero sí debería aprender, antes de llegar a los 18, que no todo lo que quiere comprar necesita ser comprado, que ahorrar no significa dejar de disfrutar y que administrar la plata también es una forma de independencia.
Cuando le preguntaron a Tomi si de grande quería ser Ministro de Economía, su respuesta fue contundente: “Yo prefiero ser inversor, trabajar para mí”.
La frase puede sonar llamativa viniendo de un chico, pero también resume el cambio de escenario: mientras una parte de las nuevas generaciones encuentra en las redes una forma de competir por atención, otra empieza a utilizarlas para incorporar conocimientos que durante mucho tiempo quedaron reservados para los adultos. Entre el “farmear aura” y aprender a administrar la plata hay una diferencia evidente, pero también un punto en común: ambos fenómenos muestran que las redes ya no son solamente entretenimiento. También son el lugar donde los jóvenes están aprendiendo qué hacer con su futuro.
