ESCÁNDALO FAMILIAR, VERSIONES CRUZADAS Y UN VÍNCULO ROTO
Elina Costantini, su madre la contradice y un silencio que duele: «Solo quiero volver a ver a mi nieta»
Mientras la empresaria habló de una adolescencia marcada por las carencias y aseguró haberse independizado a los 15 años, su madre cuestionó ese relato. Tras la polémica en Bondi Live y el cruce con la periodista Karina Iavícoli, Claudia eligió no seguir hablando públicamente por temor a que la exposición complique todavía más la posibilidad de reencontrarse con su nieta.
26 de Octubre de 2026
La historia que Elina Costantini contó sobre su pasado encontró una voz que la contradice desde el lugar más íntimo: su propia madre. Pero detrás de las diferencias sobre su adolescencia y las circunstancias en las que dejó su hogar aparece un conflicto mucho más doloroso: una abuela que, según lo difundido por la periodista Karina Iavícoli, lleva meses sin ver a su nieta y teme que hablar públicamente termine cerrándole aún más esa puerta.
El escándalo tomó fuerza después de que Iavícoli expusiera en televisión el testimonio que, según afirmó, Claudia le había confiado durante conversaciones mantenidas desde hace años. El relato abrió interrogantes sobre la infancia de Elina, su llegada a Buenos Aires y el distanciamiento que hoy mantiene con parte de su familia.
Uno de los puntos más controvertidos es la edad a la que la empresaria dejó su hogar. Elina contó que se independizó a los 15 años y que atravesó experiencias difíciles durante su juventud. Su madre, en cambio, negó esa versión y sostuvo que la acompañó a los 19 años a Buenos Aires para estudiar en un instituto para señoritas.
Según lo transmitido por Iavícoli, Claudia también cuestionó que su hija describiera aquella etapa como una historia marcada por grandes carencias. La mujer recordó que, tras separarse del padre de sus hijos, debió trabajar para sostener el hogar, afrontar deudas y pagar una hipoteca. Incluso admitió que esa dedicación pudo haber hecho que Elina sintiera que no recibía toda la atención que necesitaba.
No se trata de dos versiones que puedan darse por resueltas desde un estudio de televisión. La experiencia de una hija y la mirada de una madre pueden diferir, y ninguna declaración pública permite reconstruir por sí sola todo lo que ocurrió puertas adentro. Sin embargo, el contraste entre ambos relatos fue el detonante de una polémica que terminó exponiendo una herida familiar mucho más profunda.
LA POLÉMICA CON LA PERIODISTA Y EL SILENCIO DE UNA MADRE
La controversia escaló cuando Elina cuestionó públicamente que su madre hubiera hablado con la prensa. La situación derivó en un cruce con Karina Iavícoli, quien defendió la información que había difundido y sostuvo que mantenía contacto con Claudia desde hacía años.
En ese intercambio, la periodista reafirmó que contaba con autorización para hacer públicas las conversaciones. Después, difundió un nuevo mensaje de la madre de Elina, en el que Claudia explicó por qué no quería continuar hablando frente a las cámaras.
La decisión no fue presentada como una falta de argumentos, sino como una elección atravesada por el temor a perder todavía más contacto con su nieta.
«Mi mayor deseo no es tener una cámara adelante y hacer pública mi historia. Mi mayor deseo es abrazar a mi nieta, verla crecer», fue el mensaje que Iavícoli compartió al referirse a la angustia de Claudia.
UNA SOLA VEZ Y UN VÍNCULO QUE QUIERE RECUPERAR
Según el relato difundido por la periodista, Claudia vio a su nieta Kahlo una sola vez, cuando la pequeña cumplió un año, durante una visita en Punta del Este. Desde entonces, asegura que no logró recuperar el contacto que desea tener con ella.
La madre de Elina también manifestó que la situación afecta su salud emocional y física. En el mensaje que trascendió, sostuvo que se encuentra bloqueada y que no quiere exponer una situación familiar tan sensible si eso puede generar consecuencias que la alejen todavía más de la niña.
«Por encima de mi dolor y de cualquier cosa que pudiera decir públicamente está el bienestar de esa pequeña y la esperanza de poder recuperar el vínculo con ella», expresó.
Es ahí donde el conflicto deja de ser solamente una discusión sobre quién recuerda mejor el pasado. Claudia podría continuar con sus declaraciones, responder a las acusaciones y defender su propia versión de los hechos. Sin embargo, según explicó, teme que el costo de hacerlo sea todavía mayor distancia con su nieta.
No hay elementos públicos suficientes para afirmar por qué se interrumpió el vínculo ni para determinar las responsabilidades de cada parte. Lo que sí quedó expuesto es el dolor que la madre dice atravesar y su decisión de no profundizar el conflicto ante las cámaras.
Mientras las versiones sobre la adolescencia de Elina siguen enfrentadas, la pregunta más difícil permanece sin respuesta: ¿qué ocurre cuando una disputa familiar se vuelve pública y quienes más desean recuperar un vínculo sienten que hablar puede alejarlos todavía más?
Porque, en esta historia, hay una diferencia entre ganar una discusión y recuperar a alguien. Y para Claudia, según sus propias palabras, lo que está en juego no es tener la última palabra: es la posibilidad de volver a abrazar a su nieta.
