CUANDO AMAR TAMBIÉN ES CUIDAR
"ME SALVASTE": MARÍA BECERRA CONTÓ CÓMO J REI LA ACOMPAÑA CUANDO SUFRE ATAQUES DE PÁNICO
María Becerra se emocionó al contar cómo J Rei la acompaña cuando atraviesa ataques de ansiedad y pánico y destacó hasta el detalle de llevar una mochila de 14 kilos con un tensiómetro y un saturómetro para poder cuidarla. Detrás de la escena emotiva aparece una realidad que atraviesan muchas personas y que todavía suele confundirse con exageración, nervios o falta de voluntad.
13 de Agosto de 2026
"Me salvaste de una manera que siento que lo hacés a diario". Con esa frase, María Becerra resumió durante un vivo junto a J Rei una de las formas más profundas en las que su pareja la acompaña desde que comenzó a atravesar episodios de ansiedad y ataques de pánico.
La cantante contó que todavía carga con secuelas emocionales después de todo lo que vivió y explicó que, en determinadas situaciones, su cuerpo comienza a reaccionar antes incluso de que pueda entender qué está pasando. Mareos, náuseas y la sensación de que se le baja la presión aparecen como algunas de las señales que experimenta cuando atraviesa una crisis.
Uno de los ejemplos que recordó ocurrió antes de subir a un escenario. Lo que en ese momento interpretó como una baja de presión, según explicó, posiblemente haya sido un ataque de ansiedad o de pánico. Y ahí aparece una parte de la historia que quizás explique mejor que cualquier declaración qué significa acompañar realmente a alguien que atraviesa este tipo de episodios.
"Que vos te encargues de llevar una mochila que pesa 14 kilos para tener adentro un tensiómetro y saturómetro, todo para pensar en mí... Es re lindo y me deja tranquila", contó María.
J Rei respondió con una frase mucho más sencilla: "Te amo mi amor, siempre va a ser así". Pero detrás de ese intercambio hay algo que merece ser destacado. Acompañar a una persona con ansiedad no significa decirle simplemente que se calme. Tampoco implica minimizar lo que siente, burlarse o tratar de convencerla de que "no es para tanto". Muchas veces significa aprender a reconocer sus señales, mantener la calma y estar disponible cuando el otro siente que está perdiendo el control.
Ante un ataque de pánico, una de las primeras recomendaciones es permanecer junto a la persona y trasladarla, si es posible, a un lugar tranquilo. También es importante preguntarle qué necesita en lugar de asumirlo, hablarle con frases cortas y simples y evitar sorpresas o situaciones que puedan aumentar todavía más la ansiedad.
Otra herramienta puede ser ayudarla a concentrarse en una tarea sencilla y acompañar la respiración de manera pausada, por ejemplo contando lentamente hasta diez. Frases como "podés superarlo", "decime qué necesitás ahora" o "concentrate en tu respiración" pueden ayudar a devolverle cierta sensación de control en medio de una situación que puede resultar aterradora.
Lo que no ayuda es entrar en pánico junto con la persona, exigirle que se calme o comenzar a evitar permanentemente aquellas situaciones que le generan ansiedad. El acompañamiento también implica entender que la recuperación tiene sus propios tiempos y que sostener a alguien no significa hacer todo por esa persona.
En el caso de María, esa contención tiene además un peso emocional particular después de las experiencias dolorosas que atravesó. Por eso la escena junto a J Rei no muestra solamente una pareja que se cuida. Muestra también algo que todavía cuesta entender: los problemas de salud mental no siempre se ven desde afuera, pero eso no significa que sean menos reales.
Un ataque de pánico puede hacer que una persona sienta miedo, confusión y hasta la sensación de que algo grave está por ocurrir. Para quien lo atraviesa, no es una exageración ni una escena. Es un momento de angustia real que requiere comprensión y, cuando corresponde, acompañamiento profesional.
Y quizás esa sea la parte más importante de todo lo que contó María Becerra. No que su novio lleve una mochila de 14 kilos para cuidarla, sino que haya entendido que querer a alguien también significa conocer sus miedos, respetar sus tiempos y aprender qué hacer cuando la persona que amás necesita que simplemente te quedes ahí.
