INSEGURIDAD EN LA PLATA
TOLOSA PIDIÓ SEGURIDAD Y EL CONCEJO VOTÓ: LOS 22 NOMBRES DE UNA SESIÓN QUE DEJÓ 11 VOTOS EN CONTRA
Mientras los vecinos de Tolosa denuncian robos, entraderas y falta de patrullaje, el Concejo Deliberante rechazó un proyecto que buscaba que el Municipio reclamara formalmente medidas al Ministerio de Seguridad bonaerense. La oposición acompañó la iniciativa, pero el oficialismo la bloqueó con su voto. El dato deja una pregunta incómoda: si los concejales representan a los vecinos, ¿qué lugar ocupa el reclamo de quienes aseguran que ya no pueden vivir tranquilos?
29 de Septiembre de 2026
La inseguridad volvió a golpear las puertas del Concejo Deliberante de La Plata, pero esta vez la respuesta política dejó más preguntas que soluciones. En una sesión extraordinaria, el cuerpo deliberativo rechazó un proyecto de resolución que buscaba que el Departamento Ejecutivo reclamara formalmente al Ministerio de Seguridad bonaerense la adopción de medidas concretas frente a la situación que atraviesa Tolosa.
La iniciativa había sido acompañada por los bloques de la oposición, pero no consiguió los votos necesarios porque el oficialismo decidió no acompañarla. Así, mientras en las calles los vecinos continúan reclamando mayor presencia policial y medidas de prevención, dentro del recinto no prosperó siquiera un pedido institucional para exigir respuestas a la Provincia.
Y ahí aparece el dato que incomoda.
Porque Tolosa no empezó a reclamar ayer. Los vecinos vienen organizándose, realizando asambleas, presentando pedidos y reclamando refuerzos de patrullaje frente a una sucesión de hechos delictivos que, según denuncian, se producen en distintos horarios y bajo diferentes modalidades. En los últimos meses incluso llevaron sus reclamos a las autoridades provinciales y volvieron a salir a la calle para exigir respuestas.
Robos, entraderas, hurtos, ataques a vehículos y hechos que generan temor forman parte del escenario que describen los vecinos. También reclaman más efectivos, patrulleros, controles y presencia preventiva en las calles. En una zona donde las alarmas y los grupos vecinales se convirtieron en parte de la rutina cotidiana, la sensación expresada por los habitantes es clara: viven en estado de alerta permanente.
Frente a ese escenario, la pregunta ya no es solamente qué está haciendo la Provincia. También corresponde preguntar qué está haciendo el Municipio y, fundamentalmente, qué papel está cumpliendo el Concejo Deliberante frente a un reclamo que llega desde los propios barrios.
Los concejales tienen una función institucional que incluye representar las demandas de los vecinos, controlar y requerir respuestas de los distintos niveles del Estado. Por eso, el rechazo a un proyecto que buscaba formalizar un reclamo ante el Ministerio de Seguridad abre un interrogante inevitable: ¿cómo se explica esa decisión frente a vecinos que aseguran que tienen miedo y que vienen reclamando medidas desde hace meses?
El debate tampoco debería reducirse a una pelea entre oficialismo y oposición. La inseguridad no tiene color partidario para quien vuelve de trabajar y mira antes de entrar a su casa, para quien acompaña a sus hijos a la escuela o para el comerciante que baja la persiana preguntándose si será víctima de un robo.
La política puede discutir expedientes, competencias y herramientas. Pero del otro lado hay personas que reclaman respuestas concretas.
Y mientras esa discusión se prolonga, Tolosa sigue esperando.
El problema, además, excede a esta localidad. Otros barrios platenses también vienen reclamando mayor presencia preventiva y medidas frente a los hechos delictivos. En septiembre, vecinos de distintos puntos de la ciudad volvieron a reclamar patrullajes, agentes y cámaras ante una sucesión de robos y hechos de violencia.
Por eso, el rechazo del proyecto deja una escena difícil de ignorar: vecinos que piden que sus representantes reclamen seguridad y un Concejo que, en esta oportunidad, decidió no avanzar con ese pedido.
La pregunta queda sobre la mesa y no es menor: si los concejales fueron elegidos para representar a los vecinos, ¿qué respuesta concreta tienen para los habitantes de Tolosa que aseguran que ya no viven tranquilos?
Porque cuando un barrio reclama durante meses, cuando los vecinos se organizan, se movilizan y presentan pedidos formales, ignorar el problema no hace que desaparezca.
La inseguridad sigue ahí. El miedo también. Y ahora, después de la votación, la discusión ya no pasa solamente por lo que ocurre en las calles de Tolosa, sino también por lo que ocurre dentro del recinto donde se supone que esas voces deberían ser escuchadas.
Pero detrás de esos números hay algo que para los vecinos resulta mucho más importante: los nombres.
Porque los concejales no son figuras abstractas ni nombres perdidos en una lista. Son funcionarios públicos que ocupan una banca en representación de los ciudadanos de La Plata y que toman decisiones que quedan asentadas en las actas y en las votaciones del cuerpo. Por eso, conocer quién estuvo presente, quién votó a favor, quién votó en contra y quién estuvo ausente forma parte de la información que cualquier ciudadano tiene derecho a conocer.
En este caso, la votación fue nominal. Y eso permite saber exactamente cómo se expresó cada concejal.
Los 11 votos negativos fueron de Josefina Bolis, Juan Manuel Granillo Fernández, Sol Maluendez, Sergio Resa, Raúl Omar Recavarren, Pablo Poggio, Micaela Maggio, Romina Santana, Matías Laura, Gisella Di Dio y Marcelo Galland.
Del otro lado, los 11 votos positivos correspondieron a Guillermo Arcadio Bardón, María Florencia Barcia, María Florencia Defeo, Juan Pablo Allan, Sabrina Morales, Gastón Álvarez, Soledad Pedernera, Nicolás Luis Morzone, Iván Zanetto, Gustavo Staffolani y Darío Ganduglia.
Los dos concejales que no estuvieron presentes en esa votación fueron Melany Horomadiuk y María Ona Parrilli.
Hay, además, una particularidad que no es menor. Matías Laura no ocupa habitualmente la banca que votó ese día: asumió de manera temporal para reemplazar a Pablo Elías, quien se encontraba ejerciendo como intendente interino durante la ausencia de Julio Alak. Por eso, el nombre que corresponde a esa votación es el de Laura
Diario Identidad pone sobre la mesa los 22 nombres porque una votación nominal no debería quedar reducida a una cifra. Detrás de cada voto hay una persona que ocupa una banca y representa a una parte de la ciudadanía.
El vecino tiene derecho a conocer quiénes son sus representantes, qué posición adoptaron frente a un determinado proyecto y cuál fue su actuación cuando llegó el momento de votar.
Se trata de información pública, de transparencia y de memoria ciudadana.
En 2027 volverán las urnas. Y cada vecino podrá evaluar, con sus propios criterios, las actuaciones y votaciones de quienes hayan ejercido cargos públicos y decidir libremente qué hacer con su voto.
Porque una elección no empieza el día que se coloca una boleta en una urna. También se construye mirando qué hicieron quienes ocuparon una banca cuando tuvieron que levantar la mano.
Los nombres están. Los votos también.
Ahora que cada vecino saque sus propias conclusiones.
