TRAS LA PARTIDA DEL INDIO
La herencia del imperio: se puso en marcha la sucesión del Indio Solari
A meses del fallecimiento del ícono de la música nacional, su círculo íntimo inició formalmente el proceso judicial para administrar su obra y los derechos de un catálogo inigualable, en medio de advertencias contra el oportunismo comercial.
29 de Septiembre de 2026
A pocos meses de aquel golpe seco que paralizó al rock nacional, el impacto por la muerte del Indio Solari dio paso de manera ineludible a los movimientos institucionales y legales. En riguroso silencio, tal como se manejó siempre en su círculo más íntimo, se confirmó el inicio formal del proceso de sucesión para administrar los bienes, los derechos y el gigantesco archivo cultural que dejó uno de los artistas más convocantes de la historia argentina.
Lejos de bajar el perfil, los últimos tiempos estuvieron marcados por la absoluta necesidad de poner un freno definitivo a la especulación. La familia del músico debió salir públicamente a repudiar la circulación de supuestas cartas inéditas, textos apócrifos y contenidos generados por inteligencia artificial que proliferaron tras su fallecimiento, advirtiendo con dureza que existen diversos sectores intentando usufructuar su imagen y su palabra. Desde su entorno remarcaron que el resguardo de su obra no es negociable y exigieron atención frente a la marea de información falsa que circula en las redes sociales.
En el plano estrictamente legal, el proceso sucesorio encabezado por su entorno directo, incluyendo a su hijo Bruno deberá lidiar no solo con la administración de los derechos de autor de su etapa solista y su paso fundamental por Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, sino también con algunos compromisos y frentes judiciales pendientes que arrastraba de años anteriores y que ahora recaen sobre los herederos, como diversas presentaciones por daños y perjuicios registradas en el ámbito judicial.
Mientras tanto, los fanáticos continúan transitando el duelo aferrados a la premisa de mantener la música sonando y cuidar la mística por encima de cualquier intento comercial. El Indio ya no está físicamente, pero la pulseada silenciosa y compleja para custodiar su testamento cultural recién atraviesa sus primeros capítulos.
