LA VIOLENCIA YA ATRAVIESA A LAS AULAS
DE LAS PIÑAS EN LOS RECREOS A LOS CHICOS ARMADOS: YA NI IR A LA ESCUELA PARECE SEGURO
Los episodios ocurridos en La Plata y otros puntos del país encendieron una alarma cada vez más difícil de ignorar. Peleas constantes, docentes heridos y adolescentes cada vez más agresivos exponen una convivencia completamente deteriorada.
29 de Mayo de 2026
La violencia escolar dejó de ser un problema aislado para convertirse en una preocupación cada vez más visible dentro de las aulas de La Plata y de todo el país.
En los últimos meses, distintos episodios volvieron a encender las alarmas: peleas entre alumnos, amenazas, agresiones físicas y docentes heridos intentando frenar conflictos que escalan cada vez más rápido.
Uno de los casos que más repercusión generó ocurrió a fines del año pasado en el Colegio Normal 2 de La Plata, donde dos maestras terminaron heridas al intentar separar una pelea entre estudiantes en la puerta de la institución. Días antes, una preceptora había advertido públicamente sobre la falta de límites y el deterioro de la convivencia dentro de las escuelas.
Pero la preocupación ya no pasa solamente por discusiones o empujones. El 30 de marzo de este año, el país entero quedó conmocionado por el ataque ocurrido en la Escuela N.º 40 “Mariano Moreno” de San Cristóbal, Santa Fe, donde un adolescente de 15 años ingresó armado con una escopeta y abrió fuego durante el izamiento de la bandera. El ataque terminó con la muerte de Ian Cabrera Núñez, un alumno de 13 años, y dejó además ocho heridos.
Y quizás ahí aparece otro de los cambios más preocupantes: la pérdida total de empatía. Hoy muchas peleas ya no terminan con chicos intentando separar o ayudar, sino con decenas de celulares grabando todo para subirlo a redes sociales. Mientras más cruel, más violenta o más humillante sea la escena, más viral parece volverse el contenido. Y en esa necesidad desesperada de exposición, de likes y aprobación, el otro empieza a dejar de verse como una persona para convertirse apenas en material para generar impacto.
Porque quizás el problema más profundo no sea solamente la violencia. Sino la forma en que empezamos a acostumbrarnos a verla, consumirla y compartirla como entretenimiento. Y cuando un chico tirado en el piso genera primero un video antes que ayuda, lo que empieza a romperse ya no es solamente la convivencia escolar, sino algo mucho más grave: la capacidad de mirar al otro como un ser humano.
