EL VIRUS QUE MUCHOS TIENEN SIN SABERLO
SI SCALONI TUVO HERPES ZÓSTER, ¿POR QUÉ A VOS NO PODRÍA PASARTE?
El entrenador campeón del mundo reveló que sufrió la enfermedad meses después de Qatar. Los especialistas advierten que una de cada tres personas la desarrollará en algún momento de su vida y explican por qué el estrés puede ser un desencadenante.
18 de Junio de 2026
"Llega un momento que te desbordás, no podés. El cuerpo te dice basta". Con esa frase, Lionel Scaloni sorprendió al revelar que, pocos meses después de conquistar el Mundial de Qatar, sufrió un herpes zóster.
El entrenador contó que la enfermedad apareció cuando finalmente pudo relajarse. "Fue en febrero, tres meses después del Mundial. Cuando el cuerpo se relajó, ahí empecé a tener unas secuelas", recordó. Su experiencia volvió a poner sobre la mesa una afección mucho más frecuente de lo que muchos creen.
El herpes zóster es provocado por el mismo virus de la varicela, que puede permanecer inactivo durante años en los ganglios nerviosos y reactivarse cuando las defensas disminuyen o el organismo atraviesa períodos de gran desgaste físico o emocional.
La médica infectóloga Elena Obieta explica que una de cada tres personas lo desarrollará en algún momento de su vida y que, en mayores de 85 años, la incidencia aumenta a una de cada dos. El síntoma más característico es un dolor intenso que suele aparecer incluso antes que las ampollas y que puede prolongarse durante meses si no se trata a tiempo.
Por eso el diagnóstico precoz es clave. Los antivirales ayudan a acortar la enfermedad y disminuir las secuelas, mientras que hoy también existe una vacuna con una eficacia superior al 90% para prevenir el herpes zóster en personas con mayor riesgo.
La confesión de Scaloni deja una enseñanza que trasciende el fútbol. Nadie está exento de que el cuerpo pase factura cuando las exigencias superan los límites. El estrés, el cansancio acumulado y el desgaste no siempre aparecen como un simple agotamiento: muchas veces se manifiestan a través de enfermedades que obligan a detenerse.
Vivimos en una sociedad que premia seguir adelante, producir más y descansar menos. Sin embargo, el organismo lleva su propia cuenta y siempre encuentra la manera de reclamar lo que necesita. Escuchar esas señales, consultar a tiempo y cuidar la salud no es una muestra de debilidad, sino una decisión inteligente. Porque antes de romperse, el cuerpo siempre avisa.
