Lo asesinaron y filmaron el crimen
Santa Fe: Asesinaron a Jeremías Monzón, lo filmaron y ocultaron su cuerpo en un galpon
Un chico de 15 años fue asesinado a puñaladas tras un encuentro pactado por redes sociales. El crimen fue filmado, el cuerpo ocultado durante dias y la autora tambien menor, ya fue imputada por la justicia.
28 de Diciembre de 2025
El crimen sacude a Santa Fe por su nivel de violencia, por la edad de los involucrados y por una secuencia que expone una degradación extrema. Jeremías Monzón tenía 15 años y fue asesinado a puñaladas tras encontrarse con una adolescente de 16 a la que había conocido a través de redes sociales. El ataque no fue un hecho aislado ni confuso: mientras la joven lo apuñalaba, otro adolescente registraba la escena en video.
El cuerpo de Jeremías fue hallado casi una semana después del homicidio, en avanzado estado de descomposición, dentro de un galpón ubicado en el barrio Chalet de la ciudad de Santa Fe. El paso de los días, el lugar elegido para ocultarlo y la brutalidad del ataque marcaron desde el inicio la gravedad del caso.
La investigación permitió reconstruir la secuencia del crimen y reunir pruebas contundentes. La adolescente señalada como autora material fue detenida y la Justicia provincial le imputó el homicidio de Jeremías Monzón, en base a los elementos recolectados durante la causa. Se trata de una acusación que deja al descubierto un nivel de planificación y violencia incompatible con cualquier intento de minimizar el hecho por la edad de los involucrados.
Uno de los aspectos más estremecedores del caso es la existencia de un video que registra el asesinato. Ese material fue entregado a la Justicia por la propia madre del adolescente que filmó el crimen, un dato que expone no solo la crudeza de lo ocurrido, sino también el impacto posterior dentro de las familias atravesadas por el horror.
El asesinato de Jeremías vuelve a encender una alarma social profunda. Vínculos construidos en la virtualidad, encuentros sin resguardo, violencia extrema naturalizada y la muerte convertida en imagen. Un crimen que obliga a mirar de frente una realidad incómoda: la brutalidad ya no distingue edades y la pérdida del límite es total.
